La OPP-89 se ha visto forzada a cerrar la nave del muelle de O Ramal en la que había empezado a operar. Y todo por las presiones de la cofradía de pescadores Santiago Apóstol y el gobierno de Vilagarcía.
En la fase en la que nos encontramos, con las naves de O Ramal cerradas y el gobierno de Vilagarcía tratando de machacarnos, somos vulnerables económicamente. Pero eso no significa que seamos débiles, por eso vamos a defendernos y esto va a salir adelante sí o sí, tanto si quiere el alcalde como si no.
Ahora mismo lo que está consiguiendo es dilatar los trámites y crear incertidumbre y enormes perjuicios entre los parquistas, algunos de los cuales están vendiendo directamente a las depuradoras o en otras lonjas porque se niegan a hacerlo en Carril debido a esta presión que soportamos, aunque otros han decidido regresar momentáneamente a la lonja de siempre.
Pero vamos a seguir adelante con este proyecto que lo único que persigue es reforzar nuestra apuesta por la calidad y la trazabilidad, que era algo en lo que estaba totalmente de acuerdo el patrón mayor de Carril antes de traicionarnos a todos para hacerse con el cargo y una falsa sensación de poder que acabará con él.
Traicionó nuestra confianza y reinterpretó a su antojo el convenio que la cofradía tenía con nuestra OPP solo para tratar de desestabilizarnos.
Aunque lo que más nos duele y sorprende es que el Concello tome partido y se ponga al lado de una parte, como es la cofradía, cuando tanto nuestra actividad como la lonja de Vilaxoán, a través de la que estuvimos vendiendo en días pasados, también forman parte de Vilagarcía y su economía, por lo que sería deseable y razonable que la administración local velara por los intereses de todos, y no solo de unos pocos.
Pero el alcalde no lo quiere así y adopta una postura sin precedentes, llegando a utilizar un servicio público como el de la Policía Local, que pagamos todos, para hacer un trabajo al servicio de sus intereses, no al servicio de Vilagarcía.
Vamos a intentar solucionarlo cuanto antes presentando todas las alegaciones y consideraciones legales necesarias para reconducir esto y que impere el sentido común, siempre con la intención de seguir adelante y utilizar las naves de O Ramal para la función que fueron creadas. Unas naves por las que estuvimos pagando tasas e impuestos al Concello en los últimos años.
Entre ellas la de basura, cuando resulta que ni siquiera tenemos contenedores y debemos llevarnos los residuos a casa en nuestra furgoneta. Eso sí, el Concello mantiene tirados en el entorno de las naves todos los desperdicios del pasado Combate Naval.
Además la nave A empezó a funcionar como centro de clasificación y venta de bivalvos con las bendiciones de todos los organismos, salvo la del Concello, que no quiere admitir que estamos dentro de la ley y que hemos aportado absolutamente toda la documentación para empezar a funcionar.
Es decir, que paralizamos no porque no cumplamos la ley, sino que lo hacemos porque le dio la gana al alcalde de obligarnos a ello en una decisión que consideramos un asalto y una injerencia municipal inaceptable en una entidad privada de Vilagarcía.
Porque solo busca un ataque clarísimo a los parquistas y un intento desesperado, rastrero e inútil por enfrentarnos con administraciones como la Consellería do Mar y la Autoridad Portuaria de Vilagarcía, que nos están apoyando porque saben que estamos haciendo las cosas bien, dentro del marco legal.
Cuando tuvimos que enfrentarnos con la Consellería o quien fuera lo hicimos, pero siempre en el uso de la razón y nunca manipulados por ningún partido político ni por este tipo de personajes; los mismos que en la pandemia también quisieron manipularnos tratando de cerrar la lonja.
Los que siempre quisieron pescar en río revuelto tratando de sacar partido a tragedias o problemas para buscar réditos personales y políticos, convencidos de que si no tienen follones abiertos no tienen razón de ser ni de estar, por eso los crean intencionadamente.
Pero vamos a tirar de paciencia y más pronto que tarde operaremos con normalidad en O Ramal.
Aunque sabemos que cualquier juzgado nos dará la razón, no nos gustaría tener que recurrir a esa vía porque dilataría todo el proceso. Pero no cabe duda de que si el Concello no nos deja otra opción, lo haremos.
Vamos a ver cómo evolucionan las cosas, pero que el alcalde tenga claro que somos trabajadores, no inútiles, que es lo que parece creer cuando actúa de este modo e incluso comunica sus resoluciones sobre nuestras naves a la prensa antes que a nosotros, desatendiendo completamente la documentación y alegaciones que hemos presentado.
Hemos demostrado que las obras que tenemos que hacer no son necesarias para el inicio de la actividad en la nave A, sino que se trata de una pasarela que fue aprobada por la Consellería do Mar.
Tenemos que renunciar a ella por culpa del alcalde, lo cual supone 500.000 euros de pérdida y constituye un serio agravio.
Era una mejora para unir la nave B que hay que fabricar en un taller antes de montarla, lo cual supone que no tendría ninguna incidencia en la actividad de la nave A, por lo que no puede ser motivo para la paralización.
Para evitar problemas renunciamos a esa pasarela, perdemos el dinero y ahora tenemos que esperar a ver qué responde el gobierno , al que cabe preguntar si acaso pretendía retrasarlo todo y no darnos la licencia hasta que perdiéramos las subvenciones.
Que las mentiras tienen las patas cortas y que la historia está plagada de traidores que acabaron pasándolo mal, y lo que hizo este personaje fue traicionar la confianza no solo de quienes formaban parte de su equipo, sino también la de sus amigos. Y todo para ser rehén de las mariscadoras y un grupo de golfos que son los que dirigen el cotarro a pesar de ser muy poca cosa, ya que entre todos los que están ahí no suman ni uno entero.
A estos personajes parece habérseles olvidado que el proyecto de las naves de O Ramal fue respaldado y está firmado por ellos mismos, por mucho que ahora pretendan jugar a ser dioses.
Por cierto, que en 2014, cuando me convertí en patrón mayor, lo que se facturaba la lonja era una miseria, y gracias a nuestra apuesta por la trazabilidad, que tanto molestó a algunos, pasamos a vender de más de 1,6 millones de kilos de marisco en la lonja y a facturar más de 7 millones de euros, dando siempre el callo y creciendo incluso en época de pandemia, de ahí que el personaje que ejerce ahora de patrón tras traicionar a su propia gente se encontrara una cofradía saneada y con músculo económico, con más de 1 millón de euros en efectivo, frente a los 47.000 que había cuando yo llegué.
Fuente:Faro de Vigo