Parquistas de Carril trabaja con la Universidade de Aveiro en un proyecto para identificar la procedencia de su japónica a través de oligoelementos químicos presentes en su caparazón
Mejorar la trazabilidad del producto que se cultiva en los parques de Carril es uno de los objetivos perseguidos por la OPP-89. Y en ese contexto, la entidad que dirige José Luis Villanueva se ha embarcado en varios proyectos y estudios encaminados a encontrar fórmulas y métodos que permitan diferenciar las almejas carrilexas de todas las demás. Uno de esos proyectos se está desarrollando en colaboración con la Universidade de Aveiro, en Portugal, donde un equipo de investigadores lleva tiempo trabajando en un método para identificar el origen de los bivalvos a través del perfil biogeoquímico de los elementos primarios de la concha.
La profesora María Luz Pérez Paralle, de la Universidad de Santiago de Compostela, colabora habitualmente con la OPP-89. «A los productores les interesa determinar el origen geográfico y la trazabilidad de su producto a fin de poder diferenciar su almeja de otras», explica. En la búsqueda de alternativas, se estudiaron varias posibilidades. Los análisis de ADN fueron descartados de inmediato: la genética de la almeja japónica —objeto prioritario del estudio— no varía en función de su origen. «En este caso hay que fijarse en lo que hay en el medio, en el entorno». Y un indicador que sí varía en función del entorno son los esteroles, así que se evaluó la posibilidad de analizar la evolución del contenido de estos elementos, pero «es un sistema que ofrece resultados más variables, porque la cantidad de esteroles varía a lo largo del ciclo reproductivo y estacional, lo que obligaría a tener que realizar una mayor cantidad de análisis», explica Pérez Paralle. Así que, tras evaluar varias opciones, se llegó a la Universidad de Aveiro, donde un equipo integrado por personal de los departamentos de Geociencias y de Biología lleva tiempo analizando las conchas de la almeja japónica para intentar determinar si es posible, a través de sus componentes, determinar el origen de ese bivalvo. Y parece que la respuesta es un rotundo sí.
«El método del que hablamos ya está siendo utilizado en Portugal, cuando se producen decomisos de almeja furtiva, para determinar el origen que de esas partidas», explica María Luz Pérez Paralle. ¿En qué consiste? Partiendo de la base de que «las almejas fabrican sus conchas con lo que tienen a su alrededor», los investigadores de Aveiro analizan las concentraciones de elementos primarios que aparecen en las valvas de la almeja japónica. Tecnicismos a un lado, de lo que se trata es de cuantificar la presencia de una serie de oligoelementos químicos que aparecen en porcentajes muy bajos en las conchas. Hablamos de elementos como aluminio, bario, cerio, cobalto, hierro, potasio, lantano, magnesio, manganeso, sodio, níquel, fósforo, plomo, estroncio, itrio y calcio y hablamos, es necesario recalcarlo, de su presencia en las conchas.
Partiendo de esa base, el pasado año se tomaron muestras de almeja japónica en los polígonos de parques carrilexos, en concreto en O Bao, en el sur de Cortegada y en la playa de Compostela. Se sumaron al estudio muestras procedentes de Rianxo y otras del estuario del Tajo. Y se procedió al análisis de sus conchas. Las conclusiones fueron sorprendentes. En primer lugar, al analizar los oligoelementos químicos previamente identificados mediante un análisis canónico de coordenadas, se encontraron diferencias entre las muestras carrilexas, las rianxeiras y las portuguesas. Pero es más: se pudieron diferenciar también las almejas en función de los parques de cultivo del que habían sido extraídas: las conchas de la japónica de O Bao se distinguen de las del sur de Cortegada y de las de A Compostela.
La conclusión es evidente: «El análisis elemental de la concha puede ser utilizado en la discriminación de muestras de diferentes orígenes geográficos». De hecho, «se puede discriminar el origen geográfico de almeja japonesa de los polígonos de Carril, de Rianxo y del Tajo con una tasa de asignación del 87,3 por ciento». Y se puede discriminar también su procedencia de uno u otro polígono carrilexo con una tasa de éxito del 88,9 por ciento. Así lo trasladó la pasada semana María Luz Pérez a los socios de la OPP-89 durante una exposición realizada ante la asamblea. En ese mismo encuentro se expuso que el trabajo de investigación continuará este año, con el análisis de almeja procedente de una nueva zona e Carril , en concreto de la de O Porrón, «y esperamos que en años sucesivos continuemos con el resto», explica María Luz Pérez.
El estudio realizado abre un amplio abanico de posibilidades para avanzar en la identificación de la almeja carrilexa y aumenta exponencialmente la capacidad del sector de diferenciar su producto de otros que llegan al mercado. El presidente de la OPP-89, José Luis Villanueva, muestra su satisfacción por los resultados obtenidos y recalca la importancia de que los productores tengan a su disposición herramientas que les permitan demostrar el origen de sus almejas. «Garantizar a trazabilidade e a calidade do noso produto é un obxectivo no que levamos traballando moitos anos, e nese campo non queremos que se dea ningún paso atrás, nin sequera para coller impulso», señala el presidente de la OPP-89.
Fuente: La Voz de Galicia