La presión ejercida por la cofradía carrilexa forzó la «huida» de los parquistas a O Ramal y la «rula vilaxoanesa», cuyas ventas se han disparado a pesar de la escasez generalizada de marisco
El enquistado enfrentamiento entre la cofradía de pescadores carrilexa, representada por Javier Quintáns Berride, y el presidente de la Organización de Productores Pesqueros Parquistas de Carril (OPP-89) acabó, como se había advertido, con la «huida» de buena parte de los acuicultores que operaban en su lonja.
Lo hicieron para empezar a operar en el centro de clasificación y comercialización de bivalvos que la propia OPP-89 habilitó en el muelle de O Ramal, donde la presión ejercida de nuevo por el pósito y el Concello de Vilagarcía hizo que los parquistas tuvieran que cesar allí la actividad –de momento–, y empezaran a despachar en la «rula» de Vilaxoán.
Como consecuencia de ello, y como también era de esperar, actualmente Vilaxoán ya vende más producto que Carril y, lógicamente, también factura una cantidad superior, lo cual puede considerarse como algo casi histórico.
Pero eso no parece agradar al patrón mayor carrilexo y su equipo, que por medio de sus abogados remitieron un requerimiento a la Confraría de Pescadores Virxe do Rosario de Vlaxoán amenazándola con posibles acciones judiciales y reclamándole una especie de indemnización, por importe de 25.000 euros.
Básicamente, la cofradía de Carril se siente perjudicada por el hecho de que los parquistas vendan en Vilaxoán, a lo que estos responden que son «libres de vender nuestro producto donde nos dé la gana, y tanto si tenemos un convenio firmado, como es el caso de Vilaxoán, como si lo hacemos sin convenio alguno».
Lo que esgrime ante la cofradía de Vilaxoán el bufete de abogados de Vigo que representa a la de Carril, es decir que los parquistas ejercen «una evidente competencia desleal en esencial demérito de los intereses» de su representada.
Para añadir que «se cifra el perjuicio sufrido en 30.000 euros», lo cual lleva a los abogados a trasladar a Vilaxoán «una oferta vinculante, como paso previo a la eventual interposición de demanda judicial, que consiste en el inmediato abono a esta cofradía (Carril) de 25.000 euros».
Tecnicismos legales al margen, lo único cierto es que, la «rula» de Vilaxoán está experimentando un notable crecimiento gracias a la aportación de los parquistas carrilexos, a pesar de que la actual no es buena época para la almeja y el berberecho, y de que la escasez de marisco es generalizada en las rías gallegas, lo cual mantiene a muchas cofradías, agrupaciones de marisqueo y lonjas bajo mínimos.
De ahí que, como se decía antes, Vilaxoán ya esté manejando más volumen y facturando más dinero que Carril.
Desde el pasado 1 de mayo, por ejemplo, en Carril se subastaron casi 3.500 kilos de producto por valor de casi 52.000 euros, mientras que en Vilaxoán rozaron los 5.000 kilos y los 77.000 euros.
Así consta en la plataforma tecnológica Pesca de Galicia, cuyos resultados provisionales indican también que en lo que va de mes se comercializaron algo más de 3.000 kilos de almeja babosa, 158 de berberecho y 57 de almeja fina en Carril, mientras que en Vilaxoán fueron, respectivamente, 4.510 kilos, 226 y 183 kilos.
Pero eso no es todo, sino que la japónica marcó un máximo de 18 euros el kilo en Carril y se situó en 20 euros en Vilaxoán, y el tope de la fina se quedó en 54 y 57 euros, respectivamente.
Dicho de otro modo, que la «rula» vilaxoanesa también cobra protagonismo para el sector en lo que a cotizaciones se refiere.
Puestos a comparar, puede decirse que en lo que va de mayo, Carril perdió casi 15.000 kilos y 160.000 euros respecto al mismo periodo de 2025, mientras que Vilaxoán colocó en el mercado 2.000 kilos más y aumentó su facturación en 28.000 euros.
Pueden ponerse más ejemplos: Carril comercializó 11.000 kilos menos de japónica y Vilaxoán, unos 3.000 kilogramos más.
En definitiva, que mientras el primer puerto cede protagonismo entre las principales cofradías y lonjas gallegas, el segunda parece empezar a salir del ostracismo que atravesaba.
Esto último se nota especialmente desde que el año pasado los parquistas empezaron a vender allí parte de su producción, y todo apunta a que la recuperación irá a más, a medida que aumente la actividad de de la OPP-89 en Vilaxoán.
Un puerto que de subastar 37 toneladas en 2024 pasó a superar las 86 en 2025, situándose durante el presente ejercicio en alrededor de 24 toneladas.
Tendencia inversa a la mantenida en Carril, que a años luz de aquellas más de 1.200 toneladas que vendía en 2019, pasó a 802 toneladas en 2023, 576 en 2024 y 526 en 2025, limitándose en 2026 a 51 toneladas. Y no todas de almeja y berberecho.
Fuente: Faro de Vigo